La Bolsa NO es una Timba

Resulta más que comprensible, a primera vista incluso suena bastante lógico. Si resulta que todos los bancos de Wall Street estaban llenos de basura. Muchas de las verdades que nos garantizaron como ciertas, resultaron ser una atroz mentira.

Al final muchos de esos bonos triple A resultaron ser pura basura. Basura igual que muchísimos altos ejecutivos de Wall Street y de los gobiernos, digamos que los gobiernos de “algunos” países.

En estas condiciones, se desplomaron las acciones, y ni hablar de esos activos tan seguros como los bonos y acciones preferentes de los bancos. Lo de los hedge funds fue directamente siniestro, con Madoff coronando con su infamia la película de terror.

Es comprensible que muchos inversores talentosos, con track records excepcionales durante décadas, hayan perdido mucho dinero.

Y no estoy hablando solo de genios de las inversiones como Soros y Buffett , o los gestores de fondos de las más prestigiosas universidades del mundo. Estoy hablando también de muchos pequeños inversores, algunos profesionales, que obtienen resultados similares o mejores a los de las más grandes estrellas. La gran mayoría de los más brillantes inversores tuvieron grandes pérdidas.

En realidad algunos pocos ganaron algo o no perdieron nada. Incluso un grupo menor ganó algo de dinero, y un grupo aún más pequeño que el anterior obtuvo una fortuna con la crisis. Pero son demasiado pocos como para ser representativos, la verdad es que esta fue una masacre para prácticamente todo el mundo.

Sin embrago, no es comprensible que alguna gente haya perdido la mayor parte de su dinero. Un inversor inteligente sabe administrar sus riesgos, y no permite jamás quedar en situación de poder perderlo casi todo. Es así de simple, asumir determinados riesgos es directamente mala praxis financiera.

¿Qué hiciste durante la crisis?

Sobreviví, que no es poco.

Lo que hacen los inversores inteligentes, es ganar más dinero del que pierden a lo largo de los años. Aprenden a que sus inversiones estén de acuerdo con sus objetivos de retorno y sus niveles de tolerancia al riesgo. Por definición, el inversor educado es el que sabe invertir, y repetimos que cualquiera que se ponga en situación de no poder levantarse, no sabe invertir.

La realidad es que para saber invertir, hay que tomarse la molestia de aprender a hacerlo. Nadie nace sabiendo invertir, manejar un auto o ni siquiera hacer unas cuentas básicas. De hecho, nadie nace sabiendo hablar. En la vida real, el que no aprende no sabe.

Vamos a cambiar un poquito de tema. ¿Se acuerdan del título de esta nota?

Decimos que la bolsa no es una timba.

Pensemos un poco en esto, timba es la palabra poco académica para proceso aleatorio. Un proceso aleatorio es algo que depende enteramente del azar, como el resultado esperable cuando uno tira un dado al aire. Por eso se dice que la bolsa es un casino, una timba.

Sin embargo, la bolsa no es un proceso 100% aleatorio. Es un proceso muy difícil de predecir, y lo es porque en los mercados aparecen principalmente dos cuestiones: el valor de los activos y la percepción de la gente sobre el valor de esos activos.

Hablando a las acciones , podríamos decir que los precios de los activos dependen de su valor y su valuación. Por ejemplo, una medida del valor de una acción pueden ser las ganancias de la empresa cuya participación represente. Si multiplicamos ganancias (E) por la relación precio / ganancias (P/E) del activo en cuestión, obtenemos el precio del mismo.

Valor x Valuación = Precio

E x P/E = E

Medir el valor de una compañía en relación con su valuación es el objetivo principal del Análisis Fundamental.

El valor de una empresa (y por ende sus acciones) se puede calcular, o al menos estimar razonablemente, ya que depende de cuestiones financieras y económicas. Obviamente, el valor de algunas acciones es más complicado de estimar que el de otras. Y en algunos momentos, como el actual, es más complicado calcular el valor de los activos. Como todas las cosas que hacemos los humanos, es un proceso sujeto a error, pero una tarea posible.

La valuación la vemos todos los días en el mercado. Pero, ¿de qué depende esa valuación?

Una medida de valuación es, por ejemplo, la relación P/E (Precio/ Ganancias). Básicamente estamos preguntando cuánto está dispuesto a pagar el inversor por cada dólar de ganancias. Esta es la parte más difícil de predecir, ya que depende de sus expectativas acerca de la calidad y el crecimiento de ese valor.

Estas expectativas dependen del estado general de la economía, la industria y la consideración que tengan los inversores sobre la empresa en particular.

Como vemos, muchas variables difíciles de predecir, pero que se pueden estimar dentro de determinado margen de error.

El arte de medir los cambios en las expectativas de los inversores no es otro que el del Análisis Técnico. Esta disciplina se basa en medir y estimar los cambios en los precios de los activos, sin prestar demasiada atención al valor de los mismos.

Volviendo a la ecuación de precios

Precio = Valor x Valuación.

Si el valor lo asumimos constante, lo que observamos cuando observamos los cambios de precios son los cambios en la valuación. De hecho, cualquier estimación de un valor razonable para un activo es medianamente estable, o al menos no cambia todos los días. Por eso es que el análisis técnico, que se dedica a analizar los cambios en los precios, es una herramienta más adecuada para el corto plazo que el análisis fundamental.

Entonces, si existe toda una batería de herramientas de análisis financiero y económico que aplican con éxito muchísimos inversores de diferentes partes del mundo y con diferentes estrategias y objetivos. ¿Cómo es posible que la bolsa sea un proceso 100% aleatorio?

Quedan dos posibilidades, o todos los que participan de los mercados están realmente engañados y pierden el tiempo cuando buscan aplicar sus herramientas, o estas herramientas tienen alguna utilidad para mejorar el proceso de toma de decisiones de inversión.

La respuesta más coherente creo que es la siguiente:

Toda la gama de instrumentos, conocimientos e información que analizamos tiene utilidad para mejorar el proceso de inversión. Lo cual no implica que produzcan resultados totalmente predecibles y estimables.

Constantemente hacemos hincapié en los paralelismos entre el mundo de las inversiones y el mundo de los negocios, debido a que cuando invertimos en acciones estamos invirtiendo en negocios. Con la única diferencia de que estos negocios tienen un precio de mercado que se mueve todos los días.

¿Alguien afirmaría que el mundo de los negocios es totalmente predecible como si fueran leyes de la física o de la matemática? Seguramente no.

Pero no creo que tampoco se pueda afirmar que toda la información, conocimientos, técnicas de gestión y estrategias que se aplican a los negocios hoy en día sean inútiles. Ayudan a mejorar las chances de que a un negocio le vaya bien, aún asumiendo que siempre hay un margen de error y que los imponderables suceden.

El problema es que muchas personas consideran que la bolsa es una timba porque lo encaran como una timba. Cuando alguien toma decisiones de inversión en función de algo que le comenta un tercero, sin tomarse el trabajo de analizar a fondo la lógica de las decisiones, lo que está haciendo es exponerse mucho a la parte azarosa del mercado.

Invertir es hacer negocios, si los negocios los hago sin aplicar conocimientos, es mucho más probable que mis resultados se parezcan a los de una ruleta. Si en cambio busco aplicar las mejores técnicas posibles para maximizar mis chances de éxito, la porción aleatoria de mis resultados se reduce. Aunque nunca desaparece del todo, claro.

Cuando me preguntan si la bolsa es una timba respondo claramente que no. Principalmente porque se pueden hacer muchas cosas para mejorar los resultados obtenidos, o sea que los mismos no dependen completamente del azar.

De hecho, en todos los órdenes de la vida existen variables sobre las cuales no tenemos control. En un partido de truco no podemos elegir las cartas que nos tocan, pero sí podemos elegir como jugarlas. El resultado final dependerá de la combinación de estas dos variables, la suerte y el  conocimiento del jugador.

En inversiones sucede exactamente lo mismo, nadie tiene control absoluto de todas las variables, pero se puede aprender a tomar mejores decisiones. No es un tema de cuan impredecibles son los mercados, sino que lo importante es saber cuanto conocimiento aplico a mis inversiones. A mayor participación del cerebro, menor participación del azar.

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Acerca de Andrés

Andrés Cardenal Consultor independiente de individuos y empresas en materia de inversiones y economía. Economista, CFA Charterholder. Contacto: andcardenal@gmail.com
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